La rodilla del diablo

Hace muchos años, cuentan las personas mayores de Ixtlán, cuando sólo había algunas casas, dicen que a la orilla del pueblo estaba un arroyo seco y nada más corría agua en tiempos de lluvia. Cuando estaba seco se ponían piedras achatadas en donde los campesinos jugaban baraja los domingos. Un día de ésos salió el diablo y Jesús iba persiguiéndolo y al ver aquello los señores corrieron dejando el dinero y la baraja.

Dicen que el diablo, a su paso por allí, dejó sangre marcada en algunas piedras, donde luego brotó mucha agua, a lo mejor para lavar la sangre. Desde entonces se le llamó por mucho tiempo a ese lugar "La rodilla de el diablo".

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© Copyright Profra. María de Jesús Ramírez Muñoz - 2005